Hoy, después de una tarde de relax me he dado cuenta de lo rápido que pasa el tiempo, y lo deprisa que se nos escapan las alegrías y lo que se arrastran las penas...
No me voy a engañar me encantaría volver a ser pequeña de nuevo, empezar todo desde cero, las cosas buenas y las no tan buenas...al fin y al cabo gracias a todas estas cosas somos quienes somos, ¿no? merece la pena recordarlas entonces.
También he pensado en lo distinto que se ven las cosas según vamos creciendo y que lo que antes nos parecía un mundo ahora es algo normal , o por lo menos no tan gigantesco como antes.
¿Os acordáis de lo emocionante que resultaba la caída de nuestro primer diente? No sólo por el hecho de que se cayera sino por la visita que tendríamos esa noche, nos acostábamos con los nervios en el estómago y decididos a no dormir para poder verlo, pero nada, el sueño nos vencía y el Ratoncito siempre nos dejaba una moneda y se llevaba el diente...
¡Con que poco éramos felices antes!Desde ese momento todos a medio arrancarnos los dientes para que el ratón apareciera ¿eh? ;)
Menos mal que se que jamás perderé ciertas ilusiones, que si que son infantiles , pero el mundo sería mucho mejor si todo el mundo recordara de vez en cuando estos momentos tan dulces.
♥♥♥♥

